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FAMILIA Y ALTAS CAPACIDADES

ACLas Altas Capacidades suponen un desarrollo intelectual superior, por encima de la media que se conjuga junto con un desarrollo creativo elevado. Estos alumnos y alumnas van a presentar unas características en cuanto a desarrollo intelectual, social, creativo, comunicativo, artístico y emocional que serán diferentes en cada uno de ellos.

Hay un aspecto destacable por su importancia y desconocimiento al mismo tiempo, que se da en la mayoría de estos niños/as y es lo que se conoce como disincronía. La disincronía supone una especie de desfase entre las capacidades intelectuales y comportamentales de los menores. Es descrito por los padres como si fuesen “adultos para unas cosas y niños para otras”, lo cual no se comprende en muchos casos. Ello lleva a exigir a los menores demasiado en algunos aspectos, para los que su mente o desarrollo emocional no están preparados.

Es cierto que estos niños y niñas tienen un desarrollo intelectual superior que les permite dominar conceptos correspondientes a edades avanzadas, sin embargo no podemos olvidar su edad cronológica, es decir su edad real.

Por ello, en algunas ocasiones nos encontramos con profesores o familiares que no comprenden como una mente tan madura puede tener unos comportamientos infantiles. Para los adultos y especialmente para los padres, es difícil comprender o admitir una conducta infantil en una mente de adulto. Lo cual lleva a la incomprensión de pautas de conducta, comportamientos o sentimientos en estos niños que no son entendibles por sus padres. A veces podemos pensar que si son “tan listos” deben comprender todas las cosas y les exigimos que se comporten según el coeficiente que tienen, olvidándonos que son niños.

Ellos pueden comprender noticias o circunstancias de manera literal pero quizá no emocional. Pueden recibir información compleja, interpretarla pero quizá no procesarla a nivel emocional de la misma forma que a nivel cognitivo. Ante una regañina de los padres pueden entender perfectamente las normas y el motivo del castigo pero al mismo tiempo llorar, pegar al hermano o responder ante ello como niños más pequeños. Esto puede generar una incomprensión familiar señalando los adultos cosas como “es tan adulto para comprender un hecho y luego se comporta como un niño”. En ocasiones de esto se desprenden castigos que no siendo fundados llegan a ser vividos como un conflicto emocional por estos menores.

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